miércoles, 4 de febrero de 2009

Nudo.-


Mientras miraba por la ventana y la J08 seguía su recorrido por Pudahuel hacia Estación Central estaba segura que la emoción que tenía desde la noche anterior habia sido muy bonita para ser cierta. O al menos por ahora.
Muy a pesar de eso intenté inyectarme ciertas dosis de confianza que se disiparon cuando me baje de la micro y caminé tres paraderos con un interminable nudo en el estómago. Claro, las cosas no son por que sí. Era el nerviosismo, la impaciencia, el temor. Una mezcla poco grata cuando lo unico que se desea es tener tranquilidad para no caer en la inseguridad.
El punto es que mientras caminaba entre corridas de autos, bicicletas y peatones escuchando a los "Tokyo" sentia que algo no muy bueno iba a pasar.
El cuento de "te llamo" que nunca llega a ser, nunca falla.