Dice que no, pero sé que se trata de un sí.
Él confeso que muleaba, yo siempre lo supe.
Ahora siento ese bichito agrandarse, y justo te has ido a unas lecturas universitarias dejandome bajo el mismo efecto de la sensibilidad de alguna canción de Chinoy.
Ese bichito se agranda con tanto doble estandar.-
Me meten en el mote y ni me avisan.
Y alexander (8) es un ingenuo.
sábado, 14 de marzo de 2009
miércoles, 4 de marzo de 2009
(paravos)
Piel turquesa de tus nervios/
vi tus labios que temblaban/
tan pequeño amanecer/
pude conformarme con tu voz/
tan vulgar me siento hoy/
como una canción de radio/
quiero que me mires con pasión/
y que reces mis palabras/
quiero que memires con pa sión/
Y querecesmispalabras.
vi tus labios que temblaban/
tan pequeño amanecer/
pude conformarme con tu voz/
tan vulgar me siento hoy/
como una canción de radio/
quiero que me mires con pasión/
y que reces mis palabras/
quiero que memires con pa sión/
Y querecesmispalabras.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Nudo.-

Mientras miraba por la ventana y la J08 seguía su recorrido por Pudahuel hacia Estación Central estaba segura que la emoción que tenía desde la noche anterior habia sido muy bonita para ser cierta. O al menos por ahora.
Muy a pesar de eso intenté inyectarme ciertas dosis de confianza que se disiparon cuando me baje de la micro y caminé tres paraderos con un interminable nudo en el estómago. Claro, las cosas no son por que sí. Era el nerviosismo, la impaciencia, el temor. Una mezcla poco grata cuando lo unico que se desea es tener tranquilidad para no caer en la inseguridad.
El punto es que mientras caminaba entre corridas de autos, bicicletas y peatones escuchando a los "Tokyo" sentia que algo no muy bueno iba a pasar.
El cuento de "te llamo" que nunca llega a ser, nunca falla.
miércoles, 28 de enero de 2009
excepto
Lo que me causa curiosidad es un poco el proceso por el que vivimos la separación: antes, cuando la avisoramos viene una angustia pero tremenda; de pronto sabes que las cosas que antes podrían seguir igual ahora no tienen ninguna posibilidad de continuar así, sabes que vamos a cambiar todos dentro de tres o cuatro segundos, con distintos pensamientos que se dividen en otros tantos que conformarán quizás cuántos pensares en una sola cabecita loca. Entonces entiendes que la separación es algo así como una advertencia al cambio, un llamado a mantener la calma para cuando no haya más consuelo que los recuerdos. Y viene la segunda etapa, la del disfrute, la de mirar intensamente a los ojos y decir mil cosas para luego no quedar atragantada con nada. Nos queda mirar muchas veces y hacer muchos planes y pensar en las cosas que sí podrás hacer, en eso que sí puede dejar un buen recuerdo en todo esto. Así las cosas hasta que ya te das cuenta que inconscientemente te estás despidiendo un poco, de estos y tantos otros, de estas y tantas otras cosas que vas a dejar atrás irremediablemente. El adiós llega entonces, y muchas veces se vuelve caótico. Y todo sucede tan rápido que no hay manera de darse cuenta, no hay manera de especular más cosas, ni de decirse más cosas, y entonces de verdad te quedas un poco ahogada con el último te quiero que quisiste decir. Con la última mirada. Y te das cuenta, también, que el último roce de tus labios con los suyos fue apenas el leve contacto de quienes esperan volverse a encontrar. Quizás mañana, en unas horas.
Sin embargo, lo realmente extraño es saber que no hay más que compartir. Excepto la sonrisa.
Sin embargo, lo realmente extraño es saber que no hay más que compartir. Excepto la sonrisa.
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