jueves, 9 de agosto de 2012

En este momento de dispersión, lo único que puedo decir para darme ganas de escribir es: Aja aja fighting!

jueves, 24 de mayo de 2012

miratú

Y ahora haciendo nada porque está el frío, porque después de revolcarse en las sábanas por pura búsqueda de calor, pues llevo más de dos horas atascada en sus laberínticos pliegues.
Y mirando la pantalla, y escuchando a beck.
Ahora, qué pienso del amor?
pues yo creo que el amor te toma, te estruja un poco para después dejarte botada en algún rincón: nada de maldad ni de malos sentimientos, a veces la cosa no resulta y qué más da.
de si he sufrido por amor? pues claro, pero pocas veces. casi nada.
que el poco sufrir que he tenido en vida me ha vuelto más reflexiva, más consistente y más de razón antes que de corazón.
que hasta cuándo todo esto? pues no sé, a mí me agrada la forma. me agrada que a veces se sufra, a veces se esté tranquila y a veces haya algo que contar.
y qué es lo que pasa ahora?
pues no me he duchado, ni depilado. y apesto a sudor y pelos.
que mañana es el último examen, que no tengo ni una gana.
que no importa tanto afuera si adentro puedes mirar de lo mejor. qué tanto, no.
si los balcones las paredes blancas los pies siempre son los mismos.-

sábado, 7 de abril de 2012

y si

Ya habrían pasado más de tres años para que volviera a encontrarme en esta página, para que los recuerdos - duendecillos escondidos y bien tapados de frazadas - volvieran a saludarme, a conversarme y a veces también a repasarme.
En esas cosas uno se encuentra cuando de pronto cae en la cuenta de que el escrito, por ejemplo, un escrito en específico, se inserta justo en el momento de la verdad. Cuando algo que dijiste hace varios años te hace sentido como nunca, y la misma emoción, el mismo sentimiento que en ese momento estaba, ahora aflora y de una manera tan magnífica, tan deseada.
Que entonces también te das cuenta que hay varias cosas que pueden ser comparadas con el presente.
Y está el hecho de que, por decir algo, tratar una separación como un elemento de buen gusto, como una experiencia que todo aquél que se considere romántico ha de experimentar; pues hace ver también los lados opuestos. Aquellas ocasiones, bien incómodas, en que lo que corresponde no es lo que te gustaría que hubiese sucedido. En que aquello que pudo ser el fin de una bonita historia de amor sólo se convierte en un cuento más, en un motivo por el que estar dolida, en varias miradas perdidas que no son ni de nostalgia ni de orgullo, sino de un entender por qué.
En eso se está de pronto cuando no sólo vienen las ideas lógicas, cuando además se une un sentimiento extraño. Parecido a la indiferencia (inquietantemente parecido) que se instala, te mira y te sonríe de una forma que no sabrías corresponder. Un sentimiento que tampoco podría referirse como rencor - aunque mucho de ello tuvo en algún momento - pero que ahora es sólo preguntarse por cosas triviales, por qué tal estará su cena, o cuántas veces habrá visto un gato/un oso/un bonito árbol para acordarse de nuevo de mí. O en qué estaré yo cuando venga un recuerdo suyo, si en algún momento volverán las golondrinas, las mariposas y los microondas a deambular por esas tiernas tardes, esas acaloradas mañanas, esos tranquilos pasares.
Me pregunto, realmente me pregunto, si en algún oscuro rincón, si en algún pedacito de mi corazón de serpiente de tierra, si de todo lo que sentí entre cuatro paredes, en paisajes inmensos. Si de todo eso me queda algo.
Me lo pregunto muy pensando para el después, por lo demás. Por el hecho de saber qué producirá en mí cuando ya no sea un momento doloroso, cuando las tormentas exteriores se calmen y yo pueda comenzar bien de nuevo. Y en eso llegue su recuerdo.

O cuando simplemente me lo tope,
qué parte de mis zapatos miraré?

sábado, 14 de marzo de 2009

.-

Dice que no, pero sé que se trata de un sí.
Él confeso que muleaba, yo siempre lo supe.

Ahora siento ese bichito agrandarse, y justo te has ido a unas lecturas universitarias dejandome bajo el mismo efecto de la sensibilidad de alguna canción de Chinoy.

Ese bichito se agranda con tanto doble estandar.-
Me meten en el mote y ni me avisan.
Y alexander (8) es un ingenuo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

(paravos)

Piel turquesa de tus nervios/
vi tus labios que temblaban/
tan pequeño amanecer/
pude conformarme con tu voz/
tan vulgar me siento hoy/
como una canción de radio/
quiero que me mires con pasión/
y que reces mis palabras/
quiero que memires con pa sión/
Y querecesmispalabras.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Nudo.-


Mientras miraba por la ventana y la J08 seguía su recorrido por Pudahuel hacia Estación Central estaba segura que la emoción que tenía desde la noche anterior habia sido muy bonita para ser cierta. O al menos por ahora.
Muy a pesar de eso intenté inyectarme ciertas dosis de confianza que se disiparon cuando me baje de la micro y caminé tres paraderos con un interminable nudo en el estómago. Claro, las cosas no son por que sí. Era el nerviosismo, la impaciencia, el temor. Una mezcla poco grata cuando lo unico que se desea es tener tranquilidad para no caer en la inseguridad.
El punto es que mientras caminaba entre corridas de autos, bicicletas y peatones escuchando a los "Tokyo" sentia que algo no muy bueno iba a pasar.
El cuento de "te llamo" que nunca llega a ser, nunca falla.

miércoles, 28 de enero de 2009

excepto

Lo que me causa curiosidad es un poco el proceso por el que vivimos la separación: antes, cuando la avisoramos viene una angustia pero tremenda; de pronto sabes que las cosas que antes podrían seguir igual ahora no tienen ninguna posibilidad de continuar así, sabes que vamos a cambiar todos dentro de tres o cuatro segundos, con distintos pensamientos que se dividen en otros tantos que conformarán quizás cuántos pensares en una sola cabecita loca. Entonces entiendes que la separación es algo así como una advertencia al cambio, un llamado a mantener la calma para cuando no haya más consuelo que los recuerdos. Y viene la segunda etapa, la del disfrute, la de mirar intensamente a los ojos y decir mil cosas para luego no quedar atragantada con nada. Nos queda mirar muchas veces y hacer muchos planes y pensar en las cosas que sí podrás hacer, en eso que sí puede dejar un buen recuerdo en todo esto. Así las cosas hasta que ya te das cuenta que inconscientemente te estás despidiendo un poco, de estos y tantos otros, de estas y tantas otras cosas que vas a dejar atrás irremediablemente. El adiós llega entonces, y muchas veces se vuelve caótico. Y todo sucede tan rápido que no hay manera de darse cuenta, no hay manera de especular más cosas, ni de decirse más cosas, y entonces de verdad te quedas un poco ahogada con el último te quiero que quisiste decir. Con la última mirada. Y te das cuenta, también, que el último roce de tus labios con los suyos fue apenas el leve contacto de quienes esperan volverse a encontrar. Quizás mañana, en unas horas.
Sin embargo, lo realmente extraño es saber que no hay más que compartir. Excepto la sonrisa.